Entre mis seis y trece años,1966-1973, tenía entrada libre en los cines de mi tío Manolo, que creó una de los mejores entretenimientos que podía haber en un pueblo, y que, aun estando a sólo diez kilómetros de la capital, parecía hasta hace pocos años, estar a años-luz de todo.Los cines Victoria, Estrella y Terraza del Estrella en Coria del Río, Sevilla, funcionaron a pleno rendimiento durante casi veinte años,hasta que el vídeo acabó con todo...pero ya ésa es otra historia........Mientras que en el cine Victoria, que era un cine de verano, veíamos todas las españoladas del momento más hilarantes, ó conciertos de Camarón cuando era un desconocido, y casi lo cubrían con sábanas cuando era la feria del pueblo para evitar el deslumbre de las luces de los cacharritos , en invierno nos refugiábamos por unas horas a ver cosas más cultas en el cine Estrella, -que era el de invierno-, americanadas recalcitrantes, ó románticas, de esas que cuando besaba Omar Shariff a Barbra Streisand en "Funny Girl" las muchachitas suspiraban sin alivio.......El cine de mi tío Manolo costaba 5 pesetas de las de los años 66 al 69, que yo recuerde, pero al ser mi tío, la entrada era gratis y yo esas cinco pesetas me las gastaba en:
-1 paquete de pipas
-1 paquete de kikos
-1 paquete de avellanas
-1 peseta de caramelos y
-un chicle Bazooka ó Dunkin, según Concha la del Puesto tuviera disponible.
Y mi tío, si me quedaba a la sesión de los mayores me regalaba siempre una Coca-Cola...me cundía , pues, el domingo.Así que creo que aprendí a invertir bien el dinero en el futuro a partir de ese empleo responsable de esas cinco pesetas.
Lástima que en los tiempos que corren, ese uso, esa intención de recuperar la pasta bien de una manera ú otra, no nos cuadre a la mayoría de los mayores con nuestras cuentas actuales. Hago este homenaje al cine de mi tío Manolo, porque entrar a través de esas puertas oscuras, con esas cortinas de terciopelo rojo, con aquél acomodador llamado "Pichalarga" al que los niños en la sesión infantil traíamos frito, aquellos cuadros muy bien copiados de Miró y que yo no entendía nada que mi tío pintaba, el piano al final del pasillo pegado al escenario de mi prima Manolita...todo eso me retrotrae a un mundo en el que ya no existen cines de ese tipo, como los de Fellini en "Roma".....Apagarse las luces, los murmullos de la gente, los chistes del público, las mascás del bueno al malo, el olor, bendito olor de las pipas de girasol "La Estrella", que la gente comía a porrillo y llenaba los suelos entre los zapatos de charol de las niñas en domingo, la gente cantando al unísono las canciones de Karina cuando "El Baúl de los recuerdos", el "No-Do", los periquitos (dibujos animados en jerga coriana)..........todo eso queda como una hermosa película en mis recuerdos de niña, y por supuesto un tímido conocimiento cinematográfico y recuerdo cariñoso de lo que ví, gratis, gracias al cine de mi tío.
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