jueves, 5 de noviembre de 2009

El bolero de Raquel.


Ésta la ví en el cine Estrella, y va de un pobre desgraciaíto que le endilgan pra más INRI un niño que se la pasa todo el rato suspirando....por un balón!!..Las imágenes que se ven de Acapulco me parecían fuera de la realidad, viviendo como vivía en un secarral de pueblo como Coria, el colorido añejo de la pinícula hoy en día es de lo más entrañable...y qué decir del protagonista, que siendo un pelanas, consigue al final el amor de la señorita que le daba clases al niño que le endosaron, y éste, después de tantas fatiguitas, consigue su balón.Se ve que antes no existían los chinos.
Periquitos del día:"El perro Pluto".

Cujo.


Ésta fuimos a verla mis primos Antonio y Miguelito con Isaac, el hijo de Pepito el Barbero, al cine de verano Victoria.Como dice mi amigo Ortiga en su comment, la pantalla estaba llena de lagartijas que se paraban en las caras de los protagonistas, y así no tenía sentido muchas veces el guión: lo mismo aparecían en la de Burt Lancaster que en la de Manolo Gómez Bur.La pinícula trata de un perro horroroso que se come a la gente, sale de un césped y va matando a todo el que se le pone por delante,vamos, un horror, me pasé el tiempo con los ojos tapados por el cagazo (que diría un argentino), pero el mejor momento de aquella masacre canina fue cuando uno del público preguntó en voz alta que qué tendría en lugar de pene el perro, siendo un monstruo como era, y otro le respondió en voz alta: "Un pinso!"(Pincho, en jerga coriana)......Jajajajaja!!!!....Al final, mi tío ponía siempre una canción de Peret,"Castigadora", mientras la gente salía, se encendían las luces y algunos se habían quedado dormidos en las sillas de color azul añil de Quidiello.

Peter Pan.


Cuando estrenaron Peter Pan creo que no se cabía en el cine, el pobre Pichalarga no daba abasto, estábamos los niños alterados y rebeldes, hay que decir que la infantil era para nosostros lo que el fútbol a los mayores.Los niños y niñas estábamos muy contentos, y ni bien se apagaban las luces y se iluminaba de rojo el escenario, aquello era de un griterío y un jolgorio pocas veces visto.Va de unos niños ricos que están aburridos en su habitación y se presenta otro que sabía cómo volar y vivir para siempre siendo un niño, así, por las buenas, sin crecer ni ná.Traía consigo una miniamiga que desprendía polvo brillante y que también volaba, parecía la versión antigua de aquella cantante medio punki, medio fashion Wendy James, del grupo Transvision Vamp.Esa revolución nos dejó a todos con la boca abierta: se podía crecer y no ser mayor jamás, en un País donde había piratas, cocodrilos que se comían las manos de los malos, en este caso el capitán Garfio,versión rococó de Pierre Nodoyuna, y marineros torpones estilo funcionario franquista.Yo me enamoré de él, o sea, de Peter Pan, sobre todo en la secuencia medio a oscuras cuando vigila a Wendy desde el tejado y su sonrisa en penumbra casi coge la pantalla entera.
Periquitos del día: como ya la pinícula de por sí era de periquitos, mi tío nos obsequió de nuevo con "El Perro Pluto".