sábado, 14 de noviembre de 2009

Fantomas vuelve.


No recuerdo bien esta pinícula porque era demasiao pequeña, pero sí el miedo descomunal cuando tita Encarna, la mujer de mi tío Manolo y hermana de mi padre, por la razón que fuera me hacía subir al soberao y entre todos los carteles de pinículas que había pintado mi tío, el de Fantomas con la cara verde asomaba siempre desde una esquina a la azotea...

Solos los dos.


Ésta va de torero cateto y pija redomada que lo quiere traer a su terreno.Por aquellos años, Marisol era lo más, o sea, lo más que se podía pretender de una niña-prodigio, aunque yo añadiría redicha y pedante, nunca me gustó, representaba al régimen rancio del tito Paco y su concepción de lo que era el cine con censura.Pero el personal aullaba con sólo verla en la pantalla, y ahí estábamos Remeditos, Anita Pinita y yo comiendo pipas y chicles viendo a lo que intentaban ellos que consideráramos nuestra ídolo.Menos mal que en su momento vino J.Hoyos, unos años más tarde, con sus libros de Hesse, la Joven Guardia Roja y sus discursos de izquierda y nos rescató de la estupidez.Y de seguir viendo pinículas de este calado.